5 Lecciones de los Navy Seal que te harán ver el mundo de otra manera

Los Navy Seal son un grupo de operaciones especiales americano, destinado a las misiones más difíciles y delicadas. Se consideran el grupo de operaciones más efectivo del mundo y para llegar a ese nivel de efectividad, requieren un entrenamiento muy duro, que no cualquiera podría soportar.

Es normal para nosotros ver a los Navy Seals en las series y películas americanas. Parece que son pura ficción, pero lo cierto es que son reales, al igual que sus misiones.

Personalmente, siempre me ha encantado ver a los Navy Seals en las series y películas. No tanto por los disparos y los efectos especiales sino por la mentalidad que muestran. Una mentalidad forjada a base de entrenamiento y de disciplina.

Para ser un Navy Seal, necesitas trabajar tu cuerpo, tu mente y tu espíritu. Pero esto, no debería ser una tarea exclusiva de los Navy Seals. Todos nosotros deberíamos trabajar esos aspectos para poder ser mejores y crecer interiormente. No necesitas un fusil de asalto para tener una mentalidad de Navy Seal. Solo necesitas cambiar tu perspectiva y estas 5 lecciones de los Navy Seal te ayudarán a hacerlo

1 El único día fácil fue ayer

Cada día de tu vida debería tener un componente de novedad, de aventura, de incertidumbre.  Exponerte a situaciones inesperadas e incómodas te hace crecer como persona. No tienen que ser grandes cosas, puede ser simplemente tomar una ruta alternativa al volver del trabajo o viajar a un lugar desconocido. Estar en estas situaciones te permite conocerte mejor a ti mismo, saber de qué estás hecho.

Los Navy Seals tratan de superar obstáculo tras obstáculo, sabiendo que cada uno que superan les hace más fuertes, les hace estar más preparados. La sociedad actual tiene una visión completamente diferente. La mayoría de las personas temen salir a lo desconocido, temen cambiar, temen pensar diferente, temen no encajar y eso los diferencia de los Navy Seals.

Si quieres pensar como un Navy Seal, tendrás que empezar a ver la vida como una carrera de obstáculos donde el único premio por superar un obstáculo es encontrarte con el siguiente.

2 Todo el mundo quiere ser un Navy Seal los viernes

En el libro No Hero, Mark Owen comparte un párrafo digno de destacar:

Solíamos bromear con que todo el mundo quería ser un Navy Seal los viernes. Es muy fácil ser un Navy Seal en el bar o cuando estás relajado con tus amigos. Pero emocionarse por ser un Navy Seal en pleno invierno en Afganistán cuando sabes que tienes por delante una fría y larga noche, es una historia completamente diferente.

Esto ocurre a todos los niveles. Cuando estamos en el bar, todos queremos ser Messi o Pau Gasol. Incluso a veces creémos que nosotros seríamos mucho mejor seleccionador nacional de fútbol. También, cuando vemos un cuerpo trabajado y atlético, queremos tenerlo, a veces deseamos tenerlo. Pero desearlo no es suficiente.

Si no estás dispuesto a poner el trabajo necesario para alcanzar tus metas, seguirás en la barra del bar deseando ser futbolista, bombero, seleccionador nacional o por qué no, Navy Seal.

3 Concéntrate en lo que puedes controlar, en tu 3-foot world

En el mundo de los Navy Seals hay una expresión para referirse a los factores que podemos controlar, tu 3-foot world. Tu 3-foot world es el espacio-tiempo que puedes alcanzar inmediatamente en este momento.

En cada momento, necesitamos poner nuestra atención en lo que verdaderamente podemos controlar y necesitamos ser conscientes de cuales son esas variables. Epicteto, un antiguo filósofo griego, decía que el sufrimiento viene al tratar de controlar lo que no podemos controlar, y al ignorar lo que podemos controlar.

El momento presente, es el momento más seguro para vivir. Para un Seal, si pierdes la concentración en el presente, mueres. Si sueñas despierto, tus compañeros mueren.

Es ahora, en este momento donde debes estar. Da igual si durante toda tu vida te has alimentado de una manera pésima. Da igual si nunca antes has hecho actividad física. Da igual que no hayas sido bendecido con una super-genética. Solo importa lo que está bajo tu control, lo que puedes controlar en este mismo momento.

  • Si, no puedes controlar el número que marca la báscula, pero puedes controlar lo que vas a poner esta noche en tu boca.
  • Si, no puedes controlar la edad que tienes, pero puedes controlar lo que haces con tu cuerpo.
  • Si, no puedes controlar tu horario dentro del trabajo, pero puedes controlar lo que haces fuera de él.

Bienvenido a tu 3-foot world.

4 Si quieres cambiar el mundo, empieza por hacer tu cama

En el discurso del almirante Willian McRaven en la Universidad de Texas en 2014, McRaven compartió una dosis de sabiduría monumental, y una de las lecciones más curiosas fue ésta. Hacer la cama todos los días. Según palabras del almirante:

Si haces tu cama cada mañana, habrás logrado la primera misión del día. Tendrás una diminuta sensación de orgullo que te llevará hacia la siguiente tarea, y luego otra, y luego otra.

Hacer tu cama también te recuerda que en la vida las cosas pequeñas importan. Si no puedes hacer bien las pequeñas cosas, no podrás hacer bien las grandes cosas.

Así que si quieres cambiar el mundo, empieza por hacer tu cama.

Creo que a esto no hay más que añadir. Haz caso al almirante McRaven y haz tu cama.

5 Nunca toques la campana

En el mismo discurso del almirante McRaven, otra de las lecciones que comparte es nunca tocar la campana. En sus palabras:

En el entrenamiento de los SEAL hay una campana. Una campana de latón que cuelga en el centro del recinto para que todos los estudiantes puedan verla. Todo lo que tienes que hacer para rendirte es tocar la campana. Toca la campana y ya no tendrás que despertarte a las 5 de la mañana. Toca la campana y ya no tendrás que aguantar los baños helados. Toca la campana y ya no tendrás que hacer las carreras, el recorrido de obstáculos, y ya no tendrás que soportar las dificultades del entrenamiento. Sólo toca la campana. Pero si quieres cambiar el mundo nunca, nunca toques la campana.

Tocar la campana es muy tentador:

  • Cuando sales del trabajo cansado y no te apetece ir a entrenar, hay una campana.
  • Cuando tienes que prepararte tus comidas para el día siguiente, hay una campana.
  • Cuando tus amigos piden comida china para cenar, hay una campana.
  • Cuando notas que el músculo te arde al hacer repeticiones, hay una campana.

Todos vivimos con una campana dentro de nosotros, no necesitamos verla, sabemos que está ahí. Tócala y todo habrá acabado, tú decides tocarla y por supuesto, tú decides no tocarla.

Los Seals como el almirante McRaven lo tienen claro: Nunca, nunca toques la campana.

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