148. #Summercast Adicción al azúcar

Según este estudio publicado en el Journal Cell, todos los que queremos llevar un estilo de vida saludable tenemos otro motivo para odiar el sol. Ya sabes, a parte del hecho de que los rayos del sol son potencialmente cancerígenos, se dice que ahora la luz del sol también es adictiva porque estimula la misma parte del cerebro que estimulan las drogas como el alcohol o la cocaína.

Uno de los investigadores de este estudio dice esto:

Es sorprendente que estemos genéticamente programados para ser adictos a algo tan peligroso como la radiación ultravioleta, que es probablemente el mayor peligro de cáncer del mundo. En la actualidad, hay muchas fuentes más seguras y confiables de Vitamina D que no vienen con ese peligro cancerígeno, por lo que evitar los rayos de sol como fuente de vitamina D tiene beneficios en la salud.

El estudio en sí, encontró algo increíblemente interesante: El hallazgo bastante notable de que nuestros cerebros están programados para responder a la exposición solar iluminando el centro de placer.

Sin embargo, las cosas se complicaron un poco cuando, sin pensarlo 2 veces,  los investigadores interpretaron este hallazgo como extraño y dañino. Lo equiparaban con ser adicto a drogas ilegales como la cocaína y simplemente, se les ocurrió sugerir que evitáramos la luz solar y que en lugar de eso usáramos un suplemento de vitamina D porque era más seguro.

Para ellos, la suplementación con vitamina D no es un horrible cancerígeno como la luz solar y tomar pastillas de un bote de plástico es mucho mejor que salir al aire libre.

No importa que otros estudios como este hayan determinado que la exposición a la luz solar está relacionada con una reducción de la mortalidad, mientras que otras formas de obtención de vitamina D como a base de suplementos o a base de rayos UVA, no están relacionadas con este descenso de la tasa de mortalidad, lo que por cierto, sugiere que la relación entre la vitamina D y la salud pueden no tener una relación de causalidad, y que la luz solar tiene otros beneficios para la salud más allá de la simple vitamina D.

Pero no, se ve que nada de esto importaba para estos investigadores. Para ellos simplemente tienes que tomarte tu pastillita de vitamina D y alejarte del sol a toda costa y luego por supuesto, cuando estudios como este se extienden vemos titulares como: El sol puede ser tan adictivo como la heroína.

Es lo mismo que ocurre con otras sustancias como el azúcar. El azúcar también estimula el centro del placer del cerebro de la misma forma que la heroína y la cocaína.

De hecho, actualmente casi todos los gurus que promueven dietas bajas en carbohidratos intentan pintar una imagen de que comer azúcar es el equivalente a ser un adicto al crack. Este es un titular del Huffintong post que dice así:

¿Qué es peor para tu cerebro? ¿La cocaína o el azúcar?

Y después de este llamativo titular, el artículo empieza de esta manera:

¿Crees que la cocaína es mala para tu cerebro? Entonces es posible que debas cambiar la opinión que tienes sobre el azúcar. Comer alimentos ricos en azúcar enciende la misma parte del cerebro que consumir cocaína o heroína, según una investigación realizada por el Dr David Ludwing.

Pero este no es el único artículo comparando el azúcar con la cocaína. En otro artículo similar, se decía esto:

Estamos descubriendo que tener un paladar dulce te hace tan adicto como esnifar cocaína.

Toda esta burbuja se genera porque el azúcar, al igual que el alcohol y otras drogas como la heroína o la cocaína, estimulan la misma zona del cerebro. Tiene sentido ¿Verdad? Cualquier cosa que estimule tu cerebro de manera similar a estas drogas debe ser malísimo y peligroso. Por tanto, si no quieres activar estas áreas del cerebro que activan las drogas, entonces aléjate del azúcar.

Siguiendo esta lógica, la receta para mejorar nuestra salud debería ser esta:

Evita todas las cosas que estimulan el centro de placer de tu cerebro.

Así que vamos a ver algunas de las cosas que según esta teoría deberíamos evitar porque también estimulan nuestro centro de placer del cerebro, tal y como lo hacen las drogas. Vamos a ver algunas de estas cosas:

  • El sexo: El sexo estimula nuestro centro de placer cerebral de forma muy potente, y por eso lo encontramos tan placentero y divertido. Así que, si quieres estar saludable, nada de sexo.
  • Los carbohidratos: Por supuesto, como ya hemos escuchado cientos de veces a los gurús low-carb, los infames carbohidratos productores de insulina también tienen un fuerte impacto en nuestro centro de placer del cerebro, así que no más carbohidratos.
  • Grasa: Es curioso, pero la grasa dietética también estimula una respuesta de placer en tu cerebro de la misma manera que lo hace el azúcar. Pero claro, es posible que esto no lo supieras porque los gurús low-carb no quieren que lo sepas. Prefieren que pienses que esto es algo exclusivo de las malvadas cosas azucaradas. De hecho, hacen todo lo que pueden para respaldar sus argumentos ignorando las investigaciones que muestran que las grasas hacen lo mismo, como se vio en estos 3 estudios (1, 2, 3). Por eso, las dietas altas en grasa que te incitan en comer de forma intuitiva son igual o más peligrosas para la sobrealimentación que las dietas altas en carbohidratos, como puedes ver en esta revisión de la literatura científica existente hasta la fecha. Así que la grasa es cosa mala, puede incluso que peor que los carbohidratos, así que nada de grasa.
  • El agua: Si, de hecho, simplemente el agua ya actúa sobre nuestro centro de recompensa del cerebro (puedes verlo aquí y aquí). Por eso sienta tan bien el agua fresquita cuando tienes calor en los días de verano. Pero eso ya se acabó, nada de agua.
  • La luz solar: Como he mencionado antes, la luz solar estimula el centro de recompensa del cerebro y si tomas el sol con frecuencia, no eres mejor que un adicto al crack. Así que tómate pastillitas de vitamina D y quédate dentro de casa todo lo que puedas para evitar esa desagradable luz solar que causa cáncer.
  • Estar en la naturaleza: El Shirin Yoku o el baño de bosque ha sido estudiado a fondo en Japón por sus innumerables beneficios para la salud. Desafortunadamente, sumergirse en la naturaleza y disfrutar de unas hermosas vistas también estimula el centro de placer de nuestro cerebro, por lo que ya te puedes olvidar de salir al campo nunca más.
  • La meditación: La meditación también es una buena forma de estimular el centro de recompensa del cerebro, así que será mejor que también evites meditar a toda costa.
  • La música: Por supuesto, escuchar música también estimula el centro del placer del cerebro bastante fuerte. Está claro, los bailarines son unos drogadictos.
  • El ejercicio físico: Mover tu cuerpo y hacer ejercicio siempre se ha relacionado con estimular el centro de recompensa del cerebro, y por eso te sientes tan bien después de hacer ejercicio. Pero todo eso se acabó, no quieres estimular la misma parte del cerebro que la heroína, así que probablemente sea mejor que te quedes sentado en la silla todo el día y evites cualquier periodo prolongado de estar de pie y mover tu cuerpo.

Como has podido ver en esta lista sarcástica, hay decenas de cosas que estimulan nuestros centros del placer del cerebro y que son esenciales para una salud óptima. Esa es la razón por la que la evolución nos ha programado para encontrar cosas como los carbohidratos, la grasa, o la luz solar tan placenteros. Sin ese tipo de cosas no vivimos tan bien.

Además, resulta que la estimulación regular de los circuitos de placer del cerebro es esencial para el aprendizaje, para la motivación y para prácticamente todo lo que hacemos para mantenernos vivos. Sin la estimulación regular de los circuitos de placer de nuestros cerebros nos volvemos aburridos, sin vida y apáticos.

Lo que estoy tratando de mostrar es que en los últimos años ha habido una tendencia reduccionista a demonizar cualquier cosa que estimule nuestro centro de placer del cerebro. Si algo estimula la misma zona del cerebro que las drogas, enseguida comparamos eso con ser un adicto al crack. Por eso, comer patatas, arroz blanco o una macedonia de frutas con un poco de miel significa que eres un adicto y que debes desintoxicarte de esos carbohidratos que te hacen lo mismo que la cocaína y tomar el sol significa que tienes una adicción patológica al horrible y cancerígeno sol.

Todas interpretaciones son erróneas y se traducen en terribles consejos para la salud como por ejemplo el de evitar la luz solar y consumir suplementos de vitamina D en lugar de eso, o el de seguir una dieta baja en carbohidratos, o el de combatir ferozmente toda la ansiedad por alimentos grasos y azucarados porque esos son signos patológicos de adicción.

Estamos demonizando las cosas de las que depende nuestra salud y nuestra vida, y como resultado de ese tipo de pensamiento tan simplista hemos perdido contacto con nuestro cuerpo y muchos de nosotros ahora tenemos miedo a comernos una patata o un bol de fruta por miedo a la diabólica hormona insulina.

Aunque por supuesto, existen algunos tipos de estímulos que pueden afectar a nuestro centro de recompensa del cerebro y que con el tiempo se vuelven crónicos. Por eso mismo debemos ser cuidadosos a la hora de distinguir entre los estímulos de placer que son esenciales para nuestra salud y los estímulos que también son placenteros pero que no son compatibles con los sistemas neurológicos que hemos desarrollado en nuestra evolución. A esto podríamos llamarlo superestímulos, que se producen cuando encendemos el centro de recompensa del cerebro de una forma más intensa de la capacidad del propio cerebro para soportarlo.

Los ejemplos de estos superestímulos serían el crack, cocaína, heroína, alcohol, alimentos ultraprocesados con cantidades enormes de grasas y azúcares que no se ven en las fuentes naturales de alimentos, e incluso la pornografía, que evoca situaciones que rara vez se realizan en la vida real.

Y la respuesta a estos estímulos tan elevados de nuestro cerebro, es bajar un poco el volumen para que esos estímulos no sean tan intensos. Es decir, disminuyen la sensibilidad del centro de recompensa del cerebro para poder tolerar esos nuevos estímulos que no son naturales. Por tanto, exponer al cuerpo a estos superestimulos con frecuencia hace que el umbral de recompensa del cerebro aumente y en ese momento es cuando las cosas se vuelven peligrosas. Primero porque cada vez necesitas más cantidad de una misma sustancia para sentir la misma cantidad de placer y segundo porque los placeres más habituales de la vida cada vez se vuelven más apagados.

De hecho, este aumento del umbral de recompensa del cerebro y la baja regulación de la sensibilidad de los receptores de dopamina están relacionados con la depresión y la anhaedonia, una pérdida de interés o placer en todas o casi todas las actividades y pasatiempos habituales.

Ya no encuentras tan placentera tu macedonia de frutas y ahora necesitas 3 trozos de tarta de queso, un kilo de cortezas de cerdo o una caja entera de rosquillas. Ahora ya no recibes el suficiente placer de una copa de vino y necesitas una bebida más contundente o incluso un poco de cocaína.

Finalmente, este aumento del umbral del centro de recompensa del cerebro contribuye a la adicción a las cosas. Anhelas el placer que solo esos superestímulos pueden darte ahora, y eso es realmente problemático.

Pero el hecho de que algunos tipos de estímulos gratificantes puedan causar problemas no significa que debamos apresurarnos a demonizar cualquier cosa que nos de placer en nuestro cerebro. Podríamos ser mucho más inteligentes simplemente pregúntandonos ¿Es este estímulo de placer saludable o es un superestímulo excesivamente intenso? Si nos hacemos esta pregunta es mucho más probable que lleguemos a buenos consejos de salud en lugar de a titulares absurdos, comparaciones sin sentido y consejos terribles.

Puede que así nos diéramos cuenta de que no es una coincidencia que los carbohidratos y las grasas estimulen el centro de recompensa de nuestros cerebros. De hecho, son las mejores fuentes de combustible para nuestras células, y por eso su sabor nos resulta delicioso. Esa es la forma inteligente de nuestro cerebro de obtener el combustible necesario para mantener un cuerpo vital, saludable y energético.

También nos daríamos cuenta de que el flirteo y las relaciones sexuales estimulan el centro de recompensa del cerebro porque si no fuera así, la especie humana se extinguiría rápidamente.

También veríamos que no es una coincidencia que el ejercicio y el movimiento nos sea tan placentero ya que sería bastante difícil cazar, recolectar y cultivar sin levantarnos de la cama.

Podríamos también ver que la luz solar estimula nuestro centro de recompensa del cerebro porque sin ella, estaríamos llenos de hormonas del estrés, nos faltaría vitamina D y nuestro reloj circadiano se destrozaría resultando en efectos metabólicos muy perjudiciales y nuestros huesos y órganos se desgastarían más rápidamente.

Ojalá puedas ahora darte cuenta de que no hay nada malo en hacer las cosas que iluminen tu centro de placer del cerebro. De hecho, las cosas anteriores, no solo no son malas, sino que son esenciales para nuestra salud, vitalidad, para nuestro estado de ánimo, nuestra motivación, nuestro disfrute de la vida y nuestra propia supervivencia.

Cualquier debate inteligente sobre la dopamina o el centro de recompensa del cerebro siempre debería basarse en este contexto, y deberías ser bastante escéptico ante las afirmaciones sensacionalistas que intentan demonizar algo únicamente en virtud del hecho de que estimula el mismo área del cerebro que la cocaína.

Somos organismos que buscan placer, y las cosas que nos dan placer también nos dan vida.

Lo ideal para la salud probablemente sea algo similar a esto: Una estimulación frecuente y fuerte, pero no intensamente anormal del centro de recompensa del cerebro. Esto te permitirá sentir placer con mayor frecuencia mientras mantienes una alta sensibilidad de los receptores de dopamina en el cerebro y evitas que baje el volumen de los placeres más típicos de la vida.

El placer es bueno, así que participa en cosas placenteras tan a menudo como sea posible. Simplemente asegúrate de que estos placeres sean de una intensidad que esté alineada con tu biología, pero nada más.

Así que come carbohidratos, come grasas, escucha música, baila, ve a la naturaleza, toma el sol y ten mucho sexo.

Autor: Ari Whitten

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