107. 10 cosas que me hubiera gustado saber cuando empecé

Hoy quiero hacer una retrospectiva y contaros 10 cosas que me hubiera gustado saber antes de comenzar a entrenar o de involucrarme en el mundo del fitness.

Algunas de estas cosas tardé años en descubrirlas. Es un tiempo perdido que nunca recuperaré. Y por supuesto, eso es justo lo que no quiero que le ocurra a nadie.

Así que, vamos a ver cuáles son esas cosas:

1 Respetar la técnica de los ejercicios

Hay gente que no hace bien los ejercicios porque no sabe (culpa directa del monitor de gimnasio). Pero otras, lo hacen mal por puro ego.

Cuando quieres levantar más peso del que realmente puedes simplemente para creer que eres más fuerte, no solo no le vas a sacar partido al ejercicio, sino que el riesgo de lesionarte es bestial. Especialmente, si realizas cualquiera de estos ejercicios potencialmente lesivos.

Como ya vimos en este episodio, la fuerza no siempre es la respuesta. No se trata de levantar más, sino de levantar mejor.

2 Diferencia entre ejercicios compuestos y ejercicios de aislamiento

Los ejercicios compuestos son aquellos que involucran varias articulaciones, como por ejemplo los presses, las dominadas, los remos, sentadillas… Y los de aislamiento son los que involucran una sola articulación, como las extensiones de cuádriceps, curl de bíceps, extensiones de tríceps…

Y esto es importante porque los ejercicios compuestos deberían formar la mayor proporción de tu entrenamiento, y los ejercicios de aislamiento deberían formar una parte más residual.

Cuando yo empecé, lo hacía justo al revés. Cargaba mis entrenamientos con ejercicios de aislamiento, y no le prestaba la más mínima atención a los ejercicios compuestos. Este es un error grave.

3 Olvídate de los suplementos

Cuando descubrí los suplementos, empecé a probarlos todos. Bcaas, Vitargo, pre-entrenos, proteína whey… Todo lo que hubiera en la tienda de suplementación deportiva se iba para mi casa ¿Y para qué? Solamente para tener trastos por casa.

Los suplementos no te van a dar el físico que deseas ¿Puede ser alguno de utilidad en determinadas circunstancias? Si, no lo voy a negar.

Pero antes de gastar un solo Euro en un suplemento, pregúntate si puedes hacer algo por tu entrenamiento o tu alimentación o tu recuperación que no estés haciendo, e invierte el dinero ahí.

O puedes apuntarte a la Academia por 10€ al mes, que te aseguro que vas a sacarle mucho más partido que a cualquier suplemento.

4 El volumen limpio no existe

Ganar 10 kilos de músculo «limpio» no es más que una fantasía, especialmente en mi caso que era el típico «tirillas».

Hasta que no empecé a comer en serio y a comer grandes cantidades de carnes, pescados, cereales, huevos, leche (sí, la leche es genial si quieres ganar peso)… No empecé a ver resultados en mi cuerpo.

Así que si necesitas ganar músculo empieza a comer de verdad.

Por cierto, aquí te dejo un artículo sobre cómo ganar músculo si eres un «hardgainer» o ectomorfo puro.

5 Concéntrate en las cosas importantes

¿Comer cada 3 horas?

¿Batido post entreno? ¿Ventana anabólica?

¿Carbohidratos por la noche?

Son las preguntas equivocadas en el momento equivocado.

Ya hice un episodio hablando de cómo aplicar el Principio Pareto en la mejora de tu físico. No dejes que las cosas sin importancia se crucen en tu camino. Encuentra el 20% de las cosas que te van a traer el 80% de resultados.

Ojalá lo hubiera sabido en su día.

6 No copies las rutinas de entrenamiento de atletas avanzados

Esto lo hemos hecho todos.

Mal de muchos consuelo de tontos dicen.

Pero aún así, es algo que deberías evitar. No vas a ser capaz de sacarle partido a ningún entrenamiento de un atleta avanzado, así que no lo intentes.

Cuando yo empecé, no solo copiaba estas rutinas, sino que las tuneaba. Pensaba que si un atleta profesional que era una potencia física necesitaba hacer 4 series, yo que era un tirillas, necesitaría hacer 6.

Os imaginaréis el resultado…

7 No te compares con nadie

A veces se comete el error de querer un cuerpo, como si estuvieras eligiendo el color de un coche.

«Quiero tener ese cuerpo»

Déjame que te diga que esto es imposible.

Cada persona tiene su cuerpo, su genética, su estructura, sus inserciones… Luego podrás explotar más o menos la base que tienes, pero una cosa está clara, no es algo comparable.

Además, si te empiezas a comparar con los demás, te vas a acabar frustrando porque nunca vas a verte exactamente igual que esa persona. Así que olvídate de hacer comparaciones y preocupate de ser mejor de lo que ya eres ahora.

8 Olvídate de tonificar

Cada vez que alguien dice la palabra tonificar muere un gatito…

Lo que la mayoría entiende por tonificar, no es más que ganar masa muscular y perder grasa corporal. O lo que es lo mismo: Mejorar tu composición corporal.

Tonificar no tiene nada que ver con coger las mancuernas rosas y hacer repeticiones infinitas. Eso se llama perder el tiempo. No es tonificar.

Si estás empezando probablemente necesites o bien ganar masa muscular, o bien perder grasa corporal. Elige un objetivo y ve a por él.

Ah y no vuelvas a utilizar la palabra tonificar salvo por prescripción médica.

9 La alimentación y el entrenamiento deben ir de la mano

¿Qué es más importante, la alimentación o el entrenamiento?

La respuesta fácil es decir la alimentación. Al fin y al cabo en el gimnasio estás una hora, pero fuera de él estás 23. Esas 23 horas deberían pesar más que la hora que estás entrenando.

Sin embargo, si nos ponemos muy técnicos, las adaptaciones de los entrenamientos no duran solamente la hora que estás en el gimnasio, sino que duran horas y horas después del entrenamiento.

Por eso, tanto el entrenamiento como la alimentación deben ir de la mano. No hay uno mejor que otro. Solo son complementarios junto con el descanso y el control del estrés.

10 Paciencia

Hagas la estrategia de entrenamiento o alimentación que hagas, no puedes pretender tener resultados en 2 semanas. Ni siquiera en un mes. No puedes juzgar si algo funciona o no por los resultados cortoplacistas.

Muchas veces decidimos hacer una cosa, por ejemplo un programa de entrenamiento, pero mientras que estamos haciendo ese programa, descubrimos otro que nos promete unas ganancias bestiales. Y ¿Qué hacemos? Cambiar el que estamos haciendo por este nuevo. Pero es que mientras estamos haciendo este, aparece otro aún más nuevo que también nos atrae bastante, y lo acabas cambiando.

Al final entramos en una espiral en la que vamos saltando de solución en solución sin llegar al final de ninguna. Y luego nos permitimos el lujo de decir que «no funciona».

Así que, especialmente en tu desarrollo físico, si necesitas tener algo, es paciencia.

¿Y tú? ¿Qué es lo que te hubiera gustado saber cuando empezaste a entrenar?

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