105. Objetivos mediocres

Hace como una semana, envié un email hablando precísamente de los objetivos mediocres (si quieres recibir estos emails, ve abajo del todo y suscríbete en el cajetín. No te arrepentirás 😉 ).

En este email comentaba el error que cometemos al plantearnos objetivos tan poco ambiciosos del estilo de:

  • Quiero perder un par de kilos.
  • Me gustaría tener menos grasa en las caderas.
  • Voy a dejar de fumar poco a poco. a partir de ahora voy a intentar fumar menos (esta es muy buena 😂)

Y lo que ocurre es que nunca conseguimos esas pequeñas cosas, precísamente por ser tan pequeñas.

Cualquier objetivo que te propongas, ya sea en tema físico o en general en la vida, cualquier objetivo, te debe dar vértigo. Lo tienes que ver como algo emocionante. Tienes que sentir esa sensación en el estómago de saber que es un reto. Porque si no te parece un reto, si no te da miedo, lo vas a dejar antes de empezar. Nadie se siente emocionado por perder un par de kilos.

Aprovecho para decirte que en La Academia tienes un curso completo para aprender a fijar objetivos de forma óptima y no volver a abandonar lo que te propongas.

Pero lo contrario también es un problema. A veces nos emocionamos demasiado. Una cosa es tener objetivos que den vértigo, y otra cosa hacer cambios drásticos en tu entrenamiento o en tu alimentación. Porque de igual forma que fijarse metas mediocres te va a hacer abandonar, querer llegar ahí demasiado rápido también te va a hacer abandonar.

Tan importante es medir la longitud a la que quieres llegar como la velocidad. Demasiado cerca y ni siquiera lo intentarás. Demasiado rápido y te cansarás antes de empezar.

No se trata de hacer cambios impactantes, sino de hacer cambios sostenibles. Si yo consigo que la alimentación de una persona sea lo más parecida posible a la alimentación que viene llevando hasta ahora, el cambio puede no ser revolucionario, pero es mucho más probable que la semana que viene siga haciendo lo mismo. Y el mes que viene, y al otro… Y el cambio será mayor de esta forma que si simplemente le cambias la alimentación por completo y lo tienes comiendo cosas que odia.

Por eso es importante que la persona se sienta cómoda haciendo lo que hace, que note que es un entorno controlado y poco a poco se puede ir apretando más.

No hay una única estrategia que pueda servir a todos por igual. En el programa de coaching utilizo varias estrategias con distintas personas, porque no todas necesitan lo mismo.

Hay gente que le gusta tirarse a la piscina de cabeza. Otros prefieren bajar poco a poco por la escalerilla. De igual forma, un entrenamiento espartano y una dieta estricta puede funcionar para algunos. Otros simplemente necesitan sentirse cómodos haciendo lo que hacen.

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